Abres tu correo y ves un asunto que dice «Verifica tu correo o tu dominio será suspendido». Piensas: «¿y si es un fraude? ¿y si no hago nada y mi tienda se cae justo en plena semana de ventas?». Es normal que genere nervios, sobre todo si tu negocio depende de que la web funcione.
